
Debió ser en 1968, año arriba año abajo. El colegio organizó una semana de cine, toda una semana dedicada al cine, sin clases. Recuerdo que entre las películas elegidas estaban Ladrón de bicicletas y West Side Story. Alguien, después de la proyección de cada película, nos explicaba la entrañas de lo que habíamos visto: recuerdo casi todo lo referente al color de los trajes, y su significado, en WSS. Hoy se vería como algo normal, pero dedicar una semana al cine, en aquella España, y con aquellas películas, en un colegio privado de curas, era todo un acontecimiento que sólo con el tiempo he pedido valorar en su justa medida. Tengo la impresión que aquellas escuelas católicas de finales del franquismo tenían un sentido más liberal y abierto de la enseñanza de la que tienen hoy día, tan preocupadas las actuales en mantener la ideología y el negocio a flote. La entrada es simplemente para dar las gracias al tipo que se le ocurrió organizar aquella semana de cine hace más de 40 años. Me he acordado de él hoy , una vez más, mientras volvía a ver Atlantic City, esa maravilla.
