
No soy un fanático del Cola Cao (no como otras) pero juraría que el olor del producto es otro muy distinto de aquel que tomábamos en la infancia. No lo recuerdo igual. Tampoco la Coca Cola es la misma hoy que entonces: un olor más dulce, como más políticamente correcto. Todo ha tendido a ser menos, a oler menos, a saber menos. Parece que la consigna sea: coma sin darse cuenta.
También yo voy a menos, pues no me acuerdo de qué quería escribir hoy.
Todo a menos.
