Venecia es un pez

Venecia es un pez. Compruébalo en un mapa. Parece un lenguado colosal tendido en el fondo. ¿Cómo es posible que este animal prodigioso haya remontado el Adriático para venir a guarecerse justo aquí? Podía haber seguido su recorrido, hacer escalas aquí y allá, según la inspiración: migrar, viajar, pasarlo de maravilla, como le ha gustado siempre. Este fin de semana en Dalmacia, pasado mañana en Estambul, el verano que viene en Chipre. Si se quedó anclado en esta zona, será por algún motivo. Los salmones se desloman contra corriente, trepan por las cascadas para alcanzar la montaña y aparearse. Las ballenas, las sirenas y los mascarones de proa van amorir al mar de los Sargazos [...] Venecia existió siempre tal como la ves, o casi. Navega desde la noche de los tiempos; ha tocado todos los puertos, se ha restregado contra todas las costas, todos los embarcaderos, los amarres. En las escamas le han quedado adheridas madreperlas de Oriente Medio, transparentes arenas fenicias, moluscos griegos, algas bizantinas. Un buen día notó todo el peso de esas escamas, de esos granitos y astillas acumulados poco a poco a su piel; se dio cuenta de las incrustaciones que llevaba encima. Sus aletas se hicieron demasiado pesadas para deslizarse por las corrientes. Decidió remontar de una vez y para siempre una de las ensenadas situadas más al norte del Mediterráneo, la más tranquila, la más protegida, y descansar aquí[...]

Hay una novela de Bohumil Hrabal en la que un niño está obsesionado con los clavos. Los clava únicamente en el suelo: en su casa, en el hotel, en casa de las visitas. Todos los suelos de madera que se le ponen a tiro se ven sometidos de la mañana a la noche a su martilleo. Como si el niño quisiera fijar las casas al terreno, para sentirse más seguro. Venecia está hecha del mismo modo, con la diferencia de que los clavos no son de hierro sino de madera, y son enormes, entre dos y diez metros de largo, con un diámetro de veinte o treinta centímetros. Están clavados en el cieno del fondo [...]

Estos palacios que ves, los edificios de mármol, las casas de ladrillo, no se podían construir en el agua, se habrían hundido en el barro. ¿Cómo se consigue poner cimientos sólidos en el cieno? Los venecianos fijaron en la laguna centenares de miles, millones de palos. Debajo de la basílica de Santa María de la Salud hay por lo menos cien mil, y también a los pies del puente de Rialto, para contener el empuje del arco de piedra. La basílica de San Marcos descansa sobre una plataforma de troncos de robles , sostenida por pilotes de olmo. Los troncos los trajeron de los bosques de Cadore, en los Alpes vénetos; los bajaron hasta la laguna haciéndolos flotar por los rios, siguiendo el Piave. Hay alarces, olmos, alisos, robles, pinos. La Serenísima fue muy previsora, trató siempre con sumo cuidado este patrimonio de madera; unas leyes muy severas protegían los bosques.

Estás caminando sobre una inmensa selva patas arriba, estás paseando sobre un increíble bosque al revés.
