Decíamos ayer…y decimos hoy.

Editorial de EL MUNDO ( 25-6-2005 )
“EL GOBIERNO DEL PSOE AJUSTA LAS CUENTAS CON EL MUNDO
Denunciábamos anteayer el favoritismo de Zapatero hacia el grupo de Polanco, al que va a permitir en breve abrir las emisiones de Canal Plus. Pero sólo era el primer acto de una descarada exhibición de sectarismo maniqueo. El Gobierno asestó ayer otro durísimo golpe al pluralismo y la libre competencia al aprobar una serie de medidas que pisotean los derechos adquiridos de Veo TV, sociedad en la que participa EL MUNDO. Habría que remontarse a los peores tiempos del felipismo para hallar un precedente tan lesivo y arbitrario del ejercicio del poder contra un medio crítico.
La vicepresidenta Fernández de la Vega se jactó de haber conseguido «la muerte de la televisión al servicio de los partidos» cuando lo que en realidad ha hecho el Ejecutivo con estas medidas es fomentar la concentración, perpetuar la politización de la televisión pública y favorecer a sus amigos y aliados. […] El agravio no puede ser más grande ni el ensañamiento mayor […]. El atropello es tan flagrante que sólo puede comprenderse como una especie de ajuste de cuentas del Gobierno del PSOE con el diario que descubrió la corrupción y el crimen de Estado durante su anterior etapa en el poder. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío y ahora habría que añadir que con una buena ración de talante se enmascara mejor. EL MUNDO va a agotar todas las vías jurídicas para defender sus intereses. Pero, al margen de cual sea el desenlace de estas acciones legales, tomamos nota de cual es la verdadera faz del Gobierno porque si alguna ventaja tiene lo ocurrido es que se ha quitado al fin la careta.”
Editorial de EL MUNDO ( 20-9-2009 )
“ZAPATERO ROMPE EL CORDÓN UMBILICAL CON EL PASADO”
[…] Y es que, en realidad, este episodio supone la culminación de aquel nuevo proyecto en la medida en que implica la ruptura del cordón umbilical que unía al partido de Zapatero con el viejo felipismo. […] Tiene gracia que se le reproche enquistamiento y falta de transparencia a un gobernante que ha dado entrevistas a todos los medios de comunicación de algún relieve, no ha tomado represalias con ninguno y ha cedido buena parte del obsesivo control sobre la televisión pública. Y, sobre todo, que eso se haga desde la óptica de quienes formaban parte de un sistema en el que se vulneraba la ley tanto para ayudar a los amigos como para machacar a los que no lo eran. Zapatero está siendo un mal gobernante. […] Pero esto no obsta para que cuando llegue ese momento haya que reconocerle un esfuerzo por practicar el juego limpio en las relaciones entre el poder político y la prensa. […] Sólo queda desear, pues, que lo ocurrido ayer no sea flor de un día y el PSOE aprenda a vivir sin «madrastra» ni «padrastro».”