Una vez más: ¡No a la pena de muerte!
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Ronnie Lee Gardner fue condenado a la pena de muerte en 1985 por el asesinato de un abogado. Tras pasar 25 años en el corredor de la muerte, el lunes por la noche perdió su última apelación ante la Corte Suprema de Utah, un estado que tiene la magnanimidad de permitir al reo elegir entre morir fusilado o con una inyección letal. Ronnie, después de sopesarlo bastante, prefirió morir fusilado. La sentencia se ha cumplido la madrugada pasada.
Ronnie Lee Gardner ha fallecido atado a una silla, con la cabeza cubierta con una capucha y una diana colgada del pecho, todo por elección propia. Cinco agentes han ejercido de verdugos con el visto bueno del Departamento de Prisiones. Los cinco iban armados con rifles del calibre 30, pero solamente cuatro han disparado balas reales, el otro lo ha hecho con fogueo. La sala de ejecuciones es una habitación de seis metros por siete, cuyos cristales son antibalas y opacos, para proteger “física y emocionalmente” a los testigos, según informa la oficina de prisiones de Utah.