el mundo fragmentado

Gómez y la familia ZP

Copio íntegro el post que ha escrito Rafa Reig en su blog. Sólo puedo decir amén a todo cuanto escribe.

Delendus est Tomás Gómez y Trini-Cabbage Patch Kid

Qué difícil es sentir pena por Tomás Gómez.

Dios lo da y Dios lo quita. A Gómez le puso a dedo Zapatero y a dedo le quita. Qué le vamos a hacer. Los designios del Señor son así, inescrutables, pero contundentes.

¿Cuál es el problema de Gómez? Blanco y en botella: Pepiño.

No diré que yo entiendo al PSOE, pues ese partido es una férrea y opaca organización eclesial militarizada y, igual que le Vaticano o el FBI, sólo se entiende un poco desde dentro. Mitad monjes, mitad soldados, la militancia del PSOE acepta sin rechistar la ausencia de democracia interna y el principio organizativo del partido: el caudillismo. Estamos hablando de un partido donde al jefe se le llama “Dios”, “Number One” y cosas así.

Realmente, para entender al PSOE, habría que recurrir a los kremlinólogos retirados, aquellos simpáticos tipos miopes que, a partir de una foto borrosa, estudiando con gafas de culo de vaso las posturas, la distancia entre unos y otros, las miradas de reojo, etc., eran capaces de conjeturar lo que estaba pasando en el impenetrable Kremlin. Que vuelvan los kremlinólogos y nos lo expliquen.

Lo que sí sé es leer. El 4 de mayo, hace ya unos meses, apareció en el blog de Luis Solana una entrada con el contundente título: “Tomás Gómez no vale“.

En este tipo de organizaciones (Iglesia Católica, partido nazi, ejército, boy-scouts…) eso equivale a un delenda est Carthago: delendus est Gómez, Gómez debe ser destruido.

Me imagino el susto de su mujer. Siempre hay una cuñada diabólica que le dice:

-Cari, no me quiero meter donde no me llaman, pero dicen que tu marido es un dead man walking…

Me imagino el drama familiar: Tomás, por lo que más quieras, ¿qué van a decir los vecinos?

Y el pobre Tomás, por decoro, como los parados vergonzantes, seguiría saliendo cada mañana a la misma hora, con sus corbatas de color naranja, como si tal cosa, para que los vecinos pensaran que aún conservaba el puesto de trabajo, y luego pasaría las horas muertas en un parque, dando de comer a las palomas.

¿Por qué Solana ratificaba en público la condena a muerte de Tomás Gómez?

Bueno, porque le había faltado al respeto a José Blanco (según él) y eso demostraba que no conocía el PSOE y que no podía ser candidato por Madrid.

Decía Solana en aquel post: “Tomás Gómez no vale para ser candidato a las elecciones a la presidencia de la Comunidad de Madrid”.

Y terminaba de forma tan contundente como venenosa:

Con mucho afecto, con mucha prudencia, hay que ir retirando a Tomás Gómez por no conocer bien su partido.

Con mucho afecto y desde el máximo respeto, ja, ja, ja.

Detrás de todo esto quizá no haya más que la ambición inocultable y las previsiones sucesorias de Blanco, para “después del óbito” (de ZP), como dice Leguina.

Blanco quiere lo que todos llevan tiempo intentando: imponer el ordeno y mando en esa jaula de grillos que es el PSOE de Madrid. Que le pregunten, sin ir más lejos, a Leguina.

De un intento semejante viene Tomás Gómez, por supuesto. Y en ese pecado original lleva la penitencia.

Tras la derrota de Rafael Simancas, el PSOE decide invadir Madrid militarmente (con una comisión gestora) y Zapatero impone a Tomás Gómez.

Naturalmente, en la elección (¿no sería mejor decir designación?) de Gómez no hubo primarias, faltaría más. En el PSOE tienen alergia a las votaciones, porque luego, como pasó en unas primarias que hicieron, los militantes no votan lo que quieren los jefes, menudos tíos.

Tomás Gómez, como de costumbre, fue candidato único.

A la búlgara, como le gusta al PSOE.

Y la votación se hizo “mediante voto secreto, en un proceso en el que los delegados sólo podían optar entre papeletas a favor o en blanco”. (El País, 28-07-07). Ja, ja, ja. Qué súper-método. En el salón Liverpool del hotel Auditorium correteaban los delegados y los muñidores (entonces quizá a las órdenes de Blanco) amarrando votos.

Como quien se escurre y dice algo original, del estilo a: nunca me había pasado esto, cariño, serán las copas; Tomás Gómez dijo lo de siempre: “No soy un profesional de la política” (El País, 23-07-07) , ja, ja, ja, y toda su “campaña” se basó en el anuncio del primo de Zumosol: vengo de parte de ZP. Eso es infalible en organizaciones eclesio-militares, que funcionan como los pueblos, donde sólo se pregunta: niño, tú ¿de quién eres?

Imitando al poeta que quería follar (quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos), declaró: “Me gustaría para Madrid lo que Zapatero ha hecho en España” ¨(El País, 23-07-07). Conmovedor.

Luego, como el escurridizo, juró que no volvería a pasar: “Gómez aseguró que instaurará el sistema de votación directa de todos los militantes” (El País, 27-07-07). Ja, ja, ja. Ésa sí que es buena.

Vino la luna de miel y nos tragamos reportajes alucinatorios sobre la gimnasia, los estudios, las aficiones de Tomás, tuvimos que saber a qué hora se levantaba y qué desayunaba, para no hablar de su enternecedora preferencia por las corbatas de color naranja.

En fin, todo aquello que, si lo hacen los malos, se llamo “culto a la personalidad” y, si lo hacen los buenos, no es más que “mostrar un lado humano“: o sea, el legendario “melón con sal” de Zapatero, que tanto emociona a los más pequeños.

En estos tres años, las cosas han cambiado. Zapatero está en horas bajas. Blanco quiere salvar los muebles. Y sobre todo, el mueble más querido: él mismo. Debe de verse como un aparador o trinchante de caoba, un mueble hereditario y que, con una capa de barniz, quedará como nuevo.

Puede ser eso, como dice Leguina: que Blanco necesite gente de confianza en el PSOE de Madrid.

O una rabieta de niño chico, por qué no. Aunque yo me inclino más por la hipótesis de que, cuando Gómez se insolentó con Blanco en público, ya sabía que era un dead man walking. Si no, ¿de qué?

También puede ser, como creo yo, la guerra de atrición declarada por el PSOE contra Madrid.

¿Qué hemos hecho para merecer a tipos como Miguel Sebastián, que sería un estupendo dirigente del PP, un liberal de la derecha moderada? ¿No era suficiente? Encima tenemos que aguantar aTrinidad Jiménez. ¡Y por segunda vez, ya que su fracaso en la alcaldía fue sonado!

Pobre Madrid, pobres de nosotros.

Votar en Madrid es llorar, como dijo Larra.

Tras aquel pedo en botijo (para que retumbe mas) de la gripe A; tras la tontería de la ley anti-tabaco, tras zascandilear cual una Isabel Tocino a divinis (o sea, de “izquierdas”), ahora nos la lanzan en paracaídas (como de costumbre) sobre la ciudad más castigada del universo, esta “capitale de la douleur” que ni siquiera tiene un Paul Éluard que la compadezca.

Luego se sorprenden de que en Madrid la derecha arrase. Tratan sin el mínimo respeto a la militancia madrileña y a los ciudadanos, imponen candidatos a dedo, venidos del espacio exterior, y luego se sorprenden de que no los adoptemos con emoción, como a una muñeca, y digamos todos a una, abrazados a la mujñeca que viene con su propio y auténtico certificado de adopción firmado por Zapatero: “¡Prometo ser una buena madre para mi Trini-Cabbage Patch Kid!”

Por si acaso, yo sigo en Piles, a cientos de kilómetros, a salvo, tal que así:

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Escrito por zoemar

06/08/2010 a 12:43

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