Tras la decisiva victoria yorkista sobre los Láncaster en la batalla de Tewkesbury, Ricardo fue nombrado duque de Gloucester por su hermano Eduardo IV, recién ascendido al trono inglés. Al año siguiente, el 12 de julio de 1472, contrajo matrimonio en la abadía de Westminster con Ana Neville -segunda hija de su tutor Ricardo Neville y viuda de Eduardo de Westminster, príncipe de Gales, primogénito del difunto Enrique VI. De este matrimonio nace un único hijo.
El único propósito de su matrimonio era luchar con su hermano Jorge de Clarence por la herencia del conde de Warwick, pues éste se había casado en 1469 con la hija mayor y heredera de Neville, Isabel. Como no consigue su objetivo de tomar parte de dicho legado, su actitud hacia su esposa fue más que reprobable.
Decidido a eliminar de su paso a su molesto hermano Clarence, influye en su hermano el rey hasta convencerlo de que Jorge era un peligro. El duque de Clarence es declarado traidor a la corona y encarcelado en la Torre de Londres, donde es ahogado en un tonel de vino (18 febrero 1478) muy posiblemente por orden suya y del rey. Además, consigue que los hijos del difunto, Eduardo y Margarita, sean excluidos de la sucesión, lo que le deja el camino libre para cometer sus infamias.
A la muerte de Eduardo IV (9 abril 1483), se convierte en Lord Protector del reino, como regente de su sobrino Eduardo V, pero muy pronto decide eliminarlos de su paso: Antes de tres meses (julio 1483), declara a sus sobrinos Eduardo V y Ricardo de York como bastardos, acusando a su difunto hermano de bígamo, y los confina en la Torre de Londres, no volviendo a saberse nada más de ellos.
Así, sin ningún freno que lo detenga, Gloucester se convierte en Ricardo III; pero la opinion publica y sus propios aliados y familiares se volvieron contra él, debido a su extrema crueldad y falta de escrúpulos.
Finalmente, Enrique Tudor, descendiente ilegítimo de la casa de Láncaster por su madre Margarita Beaufort, levanta el estandarte de la rebelión, alegando los derechos emanados de su progenitora -descendiente del rey Eduardo III a través de su hijo Juan de Gante-.
Los ejércitos de Ricardo III y Enrique Tudor se enfrentan en los campos de Bosworth, en Leicestershire, el 22 de agosto de 1485. Tudor obtiene la victoria y Ricardo cae mortalmente herido; Shakespeare inmortalizaría este momento en su famosa tragedia “Ricardo III”:
Ricardo, cercado por sus enemigos, gritaría “¡Mi reino por un caballo!”. Al final, Enrique Tudor recoge en el campo de batalla la ensangrentada corona y se convierte en Enrique VII.
El cadáver de Ricardo fue arrojado a un dique, pero luego, en ese mismo día fue rescatado por algunos leales suyos y sepultado en la pequeña abadía de Grey Friars, en Leicester.
Con la muerte de Ricardo III concluye la permanencia de la casa de Plantagenet en el trono de Inglaterra, que ocupó desde 1154. La extinción definitiva de la dinastía se daría con la muerte del hijo de Jorge de Clarence, Eduardo, conde de Warwick y Salisbury, ejecutado el 28 de noviembre de 1499.
RICARDO III, de William ShakespeareDirigida y adaptada por Àlex Rigola Teatro Lliure
FICHA ARTÍSTICA
Intérpretes
Chantal Aimée: Margaret, viuda de Enrique VIPere Arquillué: Ricardo, Duque de Gloucester, futuro Ricardo IIILourdes Barba: Duquesa de York, madre de Eduardo IV, Clarence y GloucesterJoan Carreras: BuckinhamIván Benet: HastingsNathalie Lebiano: Príncipe de Gales, hijo de Eduardo IVFrancesc Lucchetti: Eduardo IV / StanleyNorbert Martínez: Clarence / Cardenal ProtestanteAlicia Pérez: Elidabeth, esposa de Eduardo IVJoan Raja: CatesbyAnna Roblas: Duque de York, hijo de Eduardo IVEugeni Roig: Rivers, hermano de ElisabethAnna Ycobalzeta: Lady Anne, viuda de Eduardo y después casada con el Duque de GloucesterTraducción: Salvador OlivaMúsica: Eugeni RoigVestuario: M. Rafa SerraEscenografía: Bibiana Puigdefábregas
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Coreografías que funcionan como escenografía, proyecciones audiovisuales de acciones en directo, micrófonos y rock en vivo confluyen en la puesta en escena. Ambientado en un bar con estética de los años 70, Ricardo III es un personaje ambicioso que lucha en un mundo competitivo. Un argumento trasladado a la sociedad actual, donde la soledad, la obsesión y la falta de sentimientos pueden derivar en comportamientos irracionales. Todo vale para conseguir el poder. Todo vale para llegar a ser.

