
La Generalitat pide a Millet que devuelva la Cruz de San Jorge que le concedió por los servicios prestados a la patria.
Es interesante. Devolver la cruz, el objeto, no tiene mayor importancia. Se trata de una cadenita y un pin que debe de costar 50 euros. La cuestión es el honor. Que devuelva el honor. Why? Los actos por los que se le concedió el honor existieron. Caso distinto es que hubiera otras. Que Millet deba devolver la Cruz es como si le anulasen los goles a Gascoigne, por alcohólico. Hace muy bien el prohombre en guardársela. Por lo demás la devolución del honor le importa un pito a la Generalitat. Lo que el Gobierno quisiera es que le devolvieran su buen ojo, ahora tuerto. Su capacidad de información y control. ¡Que le devolvieran el hecho! El Gobierno está infectado por esa ilusión de la rectificación periodística que aún insiste en que los hechos se rectifican. Ah, ah. Esa metafísica. Retirar medallas a Franco. Borrar placas. Cambiar calles. Tratar de convencer patéticamente al mundo que uno no fue jamás ni memo ni cobarde.




Puede que Arcadi Espada sea todo cuanto sus enemigos dicen que es. Incluso existe la posibilidad de que sea un impostor ( algo que la literatura agradecerá siempre). Yo mismo, seguidor del personaje, suelo cabrearme muchísimo con él. A veces le mataría hasta dejarlo vivo. Pero cuando Arcadio acierta, cuando hace blanco en la diana, es como esos perfectos y matemáticos relatos de Carver a los que no hay forma de quitarles ni una coma. De toda la propaganda (una vez que el periodismo en España ha renunciado a su cometido) lo mejor que he leído del famoso debate es ésto: